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Terra
La Coctelera

INSOMNIO Y DERIVACIONES

a Rita Ferrer

(Luego de una noche en un bar de Santiago)

0

Doña Rita Ferrer: sicalipsis de licnobio quisiera ser móvil de esta misiva, aunque reservo al onanista y al placer por la oquedad un instrumento hecho a mano.

Cualquier climaterio sería incapaz de aplacar castañuelas de niña que en boca y ojos maduraban, casi enamorándome. Quiero que engorde esa fruta. En términos femeniles: no más que ilusión del bálano.

No me interesa autosatisfacción que mamacitas gozan cuando niegan nuestro poder escupido.

1

Excitación mental frente a transgresiones, moderación de la entrepierna herida, hallando puntos de erosión, hilan sayones a la imagen abierta aquí (Si yerro, cauterizaría ojos al maniquí). Escondías la boca y sonreías con experiencia que el ensayo ajusta, entre verdaderamente y asimilación de gestos para degustación. Creí que mis contrargumentaciones activaban tu sistema franco. Por eso, en punto, alargaba brazos y atraía. ¿Recuerdas?

Pero no hay cariño posible si aun la camada genera asechanzas. Horrible forma de asignar diferencias, ya que es algo menos trascenderthal. Es periodización:

“Chismografía de perrita que pare cachorras y no las des_alimenta”

A raíz de esto, recuerda la existencia de _________ y resta toda relevancia a aquellos sentimientos, cuyo poder alza gloria en defragmentación insular (caso Rita C.).

2

Si mi ritmo no asegura tu satisfacción y, en cambio, mis ojos alcanzan a taladrar el cono en torno a tu corazón, producto de la abusiva “o”, sugiero manipular expresiones faciales cuando, frente al ídolo, haya exigencias. Pero tú eres compleja y no podrías. Y si el niño pintor se pone furia de que otro beso irrigue cavidades al corda que él devora, corres riesgo de morderlo, morderlo y morderlo más, hasta rematar su fe. Aunque a los cincuenta y Uno (ya dos) difícilmente blasfemes de manera tan humana. Alegría para ti que sostienes peligro, previsora a-sideral de la caída en las tumbas del pensamiento, donde denominas todo, queriendo agigantar y aquilatar una voz. En márgenes de esta ilusión, de allí, corriendo rápido en éxodo, encuentras a _________. Y tú convencida de asir algo del Universo en la cadena interminablemente inútil; dilapidando, en esta excusa larga que es la literatura, la oportunidad de ver más allá, desafinando la ópera de Nietzsche y de todo complejo humano.

3

La escritura es uno de los innumerables medios para denotar la cavidad que nos domina como grandiosa vagina o falo en preñez. Aluvia, aluvia el Infinito, aluvia y reblandece hasta deshacer, imbuyendo a pasajeros rebeldes. Esto signarías como prédica, pero nada más soy resonancia de voz que no es voz, sino cantito que enmudece calamidades del pensamiento. Imagina una libélula, zumbando elitros interminables, como picaflor, posada en una brizna a vera río. Imagina nebulosas: cromatismo para filtrar sedimento y pasta de carbón.

Estás, Rica Ferrer, en tentación, desmembrando y concluyendo que saturas de paralogismos, pero en verdad, estás, Rica Ferrer, equivocada.

4

Papá (51 ya 52) goza con melomanía. La especialidad consiste en que la predilección no es el hecho exclusivo de sentarse horas frente al altoparlante, con objeto de alimentar su espíritu, sino también, en el valor por enunciar, a quien pueda, el caudal que adquiere por 500 en una feria de barrio. Y todo el día, por tanto, en casa escuchábamos piezas de La Sonora Malecón, Zorba, el griego, Chayanne, a lo que se mezclaba Chopin, Silvio Rodríguez, Mariah Carrie y Emir Kusturica como si nada. El mundo me convirtió en una rocola. Y tú ¿qué escuchabas?

5

Ven que ardo

Ah qué delicia

Uf bebe así

Echa mis dedos en tus surcos

Como lastimándote

Pero anestesia al zurrar

Vibra Babea

Taladra a puntazos

Suda lociones y juega

Para curación de animales

Y búrlate de la oruga

Atrapando picaflores

Con broca natural

6

Y retorno. Narro ahora gravámenes: monopolio de mamones exige distienda tentáculos para entrar; conmina remamadas angélicas a cambio de hueco. Y, en verdad, cavo y recavo mórulas a fin de salvar el aire, matriz que sólo mis diosas anegan extáticamente.

En selvas herrumbrosas

Gacelas mordiendo hojas de siete puntas

Y retorno. “El que no llora no mama y el que no mama es un gil”: tal vez las yeguas patean cuando no les das; lo que les das no quieren; quieren jugar a dar lamidas a diestra y siniestra, y si no vas, eres narcótico de ensueños que saborean en su paranoia sexual.

Nada de yeguas con hipómanes eternos, ni trueque de huascazo por relamidas exuberantes en suavidad y leche. Aquí, fuera de proselitismo, bebo savia al tronco principal, hermafrodita de mi propio cuerpo. Lechuga, entonces, como lenitivos pra eles.

Entro a búfalo contra campo: trafico de poder, equinas, sanguijuelas de jabalí egocéntrico; soberbia que amenaza, acallando. Entro papagayo al sol y no doy picotazo contra picotazo, sino lengüeta excavadora para achinar cristales y excitar mareas. No cambio boca por boquerón ni sirvo tortilla. Prefiero ser esclavo de madres, pese al calostro traicionero.

Mi voz, ayuda para que jamás venda papel, por el contrario, compren ellos limpiacristales, deshechos igual en la frotación de las claraboyas, hartazgo de grumos y tintes merced al clima y la polución.

Voz de todo lo demás, llega a mi voz para depurar librejos infectados. Traduzca líbelos para curar; cercene médula a elenfantiasis mamotétrica.

Aquesta deformación: megalomanía a borbotones por tuberías melancólicas, interesa para denostación y refreno. Cúpula cenital, arcos y vectores recubren la esfera. Eje de mapamundi la cuerda enloqueciendo mi intimidad ronca e incomprendida.

A tiempo deduzco razones de ostracismo, sentencia por cuanto las manadas acordemente aplastan al Picabuey, amo en desparasitación. A tiempo recojo cuerpo y lo tumbo en cubículo indigente. Sahúmo al canalla con tal de intoxicar pestilencia democrática. Nadie entienda, qué va; extraiga sermón cualquiera de la pléyade, más lupanar que fontana de lirismo.

7

Saca caramelo a la bombilla, mamacita,

Que el bálano reviente y fulguren los espejos

Muerde callosidades

Expele rumor y savia hirviente

Rebuzna

Ensarta la boca

Famélica lame perlas

Bien que blanquecinas se escabullan en la concha

Muérdete entera

Ofrece tajo a lambida batiente

Llena comisuras y empuja

Para que viscosamente desvanezca

Dentada al fin en saboreos que cosquillean la borrachera del culo

Estrangula mis dedos

Mientras hiende a cloaca y agarro un calador para lacerarte

Ahora que vas ebria en la nave camastro

Vuelve la cara y pide que lastime

En tanto ordeñas la vara desnuda y levita lo que se agolpaba

Como arcada deságuame reservas refinadamente lácteas

Arquea para chupar la estrella

Y sulfúrica monta una máquina de sacudidas

Babea tu susurro caliente

Que ascienda el chorro y enardezca visajes en china

Trepa y palanquea cimitarra

Con puntazos vacíos

Deslengua amamanta a cachorros lascivos

Menos torpes merced a la licencia de las mamas

Quema forro y traga

Traga fibra tensa tendón

Eyaculando rabiosa pulpa del tronco

Resina clorhídrica

Bebible a horcajadas y trenzando el tórax

Pero bebiendo nata al fustigador regordete

Entrometido travieso

Un chuzo de amores sedosos

Escándalo de esperma en contoneos de diablo

(Mancebo atolondrado te enseñara calibre y cayeran acerolas en probeta sin fondo. Y nada importa si irrita, contento en alcanfor, bañando a leguleyas declitoriadas)

8

Entro a la selva nuevamente. Lua cheia, ven. Clarea a estos depósitos amadores. Blande tu lengua glacial, luce estalactitas. Meliflua, en mansedumbre, cala ramas para volarme. Por estos ojos dislocados, llena el pantano de Luciérnagas; fortalece mi espíritu para que jamás relinchos de corcel ni malvavisco en el molar irrumpan en mi choza, pues soy yo mismo quien rechaza cada sistema, implantando esta prótesis al monstruo de la literatura.

De roca en Rocka, de pulpo en Parra será arrasada la estancia.

Caballerías del miedo

Engendros de reptil

Torreones a la ilusión

Cerceno ahora complementos inútiles; composiciones más que gastadas, nunca existentes. Dilapidaciones, arcas atiborradas de pretextos. Sebo en la gullivera engorda bestia. Antídotos como la ternura pudieran salvar a la ramera. Deberán postrarse gentes de letras frente al mausoleo. Sólo entonces notificara el maestro a su pupilo rebelde, aunque fiel a las emanaciones energéticas. Únicamente por tal razón salvara. Asciende hasta una piedra.

9

Demasiado pernicioso todo aquesto, somnífero para hambrientos cuya voracidad resuelve cómodamente regurgitar sentencias. He comprobado lealtad con el espíritu que me lleva, transcribiendo según la absorción del alba. Dardo a las cimas: dendrografía espantosa deforma. Aloja pajarillos enfermos. Yo no conozco la ornitología, pero de seguro sé nombrarla con propiedad abusiva; leo sus migraciones por fluidos celestes y sonrío.

10

Algo menos real. Rictus de rizófago, si ella sonríe en boscajes y los exhibe en la pared. Blanda, torrencial y lejos del sol derrama goterones en su calza. Recojo ganglios depurados, se atrapa en la corriente. Yo araño, caen falanges, una mordida inflama. Cielos, santas glándulas, la dragona me ha bañado, y del tronco brotan burbujas, estamos sangrando. Espejos convexan explanada. Posa oscura: iremos tras el ritmo disfrazados de animal. Peciolo como chocolate embarra entre bembas de crema. Estamos luciendo nuestro exceso. Aposenta en el ayre y rinde todas las mareas.

11

Aquí exigen látigos. Plenilunas agasajan esqueletos; articulaciones que engrana el Mesías. Estuve jugando a amordazar al can, hozando en descomposiciones, cartílagos y rocas sangrantes. Soñé ruinosamente y descubrí que el perro babeaba buganvilias. Delirio de pájaro que oye su belleza cuando cantan otros. Escarba plumaje, come piojillos, reverencia entre la hierba. Yo, más reptil y menos pájaro, trepo el látex que me ennoblece. Vamos. Las gaviotas escatófagas como chileno al tanto.

12

Huyo de la escriba, me atrapo —como los durangos— en modulaciones arbitrarias. Zumbidos avisan, llueven pestes para que retumbemos hacia la transmigración. Y, en verdad, quiero decir: pobrecito, oh pobrecito de ti, Rorrito. Caminas y la certeza a cada punzada, adentro aún más incisiones taladrando el plasma. Manda y linda huesos. Traten de entender, niños. Pobre, es que pobre mi chico, mi escarabajo, cómo te fue a pasar esto, cómo llegaste a la cama de púas pendiente a una luciérnaga. Por qué leer. Plenialunizaba cuando arcángeles soplaban flautines y nos limpiaba una tormenta.

Lamento pesimismo negro cuando zombis en cementerios leían a monjas muertas.

Ya no tengo por qué perforarme los sesos con brocas.

Furiosamente y en ternezas desbordantes, las flores eyaculan sobre el tronco. Ves, Rita, me parecen cáñamos chasqueados los sonidos arriba. Bofetadas fantasmagóricas a una tropa de sordos. Ojalá, tú, que alguna vez no tuviste límites, leas esta cosa que escribí por ti. Es mi voz…

Llega a fin el 21 de marzo de 2004, mi aniversario.

Latigazos para que se corra la yegua

(Para enderezar el arco de unos labios jactanciosos)
A Pedro Lemebel

Salgo de la profundidad Universal para tumbar al maníaco del Ego. Con saetas enjugadas de veneno, aunque con el cabo aguzado y filoso, afano la carne caballa. Reduzco al sabihondo que pasea por las ferias con anteojeras a cuestas, incapaz de mirar azulado, sólo buscando la cabalgata posible, las cuerdas chatas de los santiaguinos. Condenando con su voz cocodrila —tufo que amustia girasoles— a quien no le compra el catálogo de marica ni le ve maestro en los ojos, da tarascones como si acariciara. Sabe, mi amor, que lo primero es mirar adentro y bajarle el culo a la soberbia. Tú, “niña”, no me conoces ni pelo. Tú no eres el único que siente y piensa acá. No te compro la pará de comunacho combativo y popular… te he visto y oído permutar un cigarro por una mamada, creyendo que todos van tras tu moneda de marica azotado por la huasca homofóbica. Y el tubo vacío es lo que te aburre tanto, porque las películas y los libros son pretextos para obviar la piraña en la mollera. Estítica de tapones: es tan fácil vomitar por la miseria, acogotarse de rameras madres y, solidariamente, pajear a un perro. Pero lo difícil es no ser tan marica, en el sentido de boquerón megalómano. Como he dicho: nada de hipómanes eternos ni trueque de huascazo por remamadas exuberantes en suavidad y leche. A quien me enseña, agradezco, pero tus robos energéticos los recupero aquí. Preferiría compartir tu cacerola y tu guiso de zapallitos italianos, como tan amable puede mostrarse si anda de buena.
He querido hablar de lo que siento, mientras tú regurgitas tus canalladas de yegua virulenta. Aquí tengo un ensayón para calarte el güergüero y, al fin, salga el pus, en nada sicodélico, apenas inconciencia por coces de caballos. La motivación de esta estupidez que escribo es ese brazo agarrotado que no tiene locación alguna y que se anuda a un lastre que me interesa tanto como cualquier otro. Porque en todos lados sé condolerme de la calamidad humana. Ni siquiera adviertes los flatos que se te salen para ondear ignominias como oriflamas negras.
Me canso, rucio, me canso y fatigo de toda rimbombancia de travesti, mula sorda, cuya resonancia hace estruendo en mi empedrado. Por eso, desde aquí, te doy un tiempecito para ver si te cansas de rociarme con tu baba hedionda a besos lumpenescos. Qué bueno que tu piscola sea autogestionada, pero yo no bebo tanto, para mí la idea es “con-ver-sar”; y si quieres zaherir y lloverme tus granizos, entonces ahora lee y siente que somos todos muy capaces de crear tempestades. Y si bien percibes, nunca enturbié las aguas, ya que podridas siempre han estado. Sin embargo, como reflejo de lo que me “das”, conduce tus ojos quemados por estas líneas y entérate de la maceración que ejecuto de tus órganos. Pues sé que el escorpión te aguijonea los dragones bien al fondo, sé que tus hipocampos y pajarillos son superficiales e interesados. Soy yo quien está precipitado en la mente del Universo. Escribir en la mesa de los lupanares es sencillo, sólo es machacar la elasticidad del culo, el falo o la vagina. Y nada es especial en las huestes de Sodoma; rictus idénticos, muecas y tallados feroces como en todo animal. Piensas seducirme con tus anulaciones y tu mentón arriba. Elévale a otro el caracho, vieja, porque no te aguanto la cola de estrella fugaz, ya que la profundidad de la literatura no está en tus voces, porque la literatura, al fin, no es más que una excusa larga.
Ciertamente, te deseo lo mejor en cuanto a las bondades del mundo. En cambio, te hago vomitar la panzada ególatra con que quieres acumular energía para fanfarronear acerca de tu luz. Sabe bien, la luz no es tuya; siempre es caridad. Y las balaceras que emite tu cañón decadente, hostil y rastrero las contengo con esta coraza. ¿Te gustó arquear los labios y mirar de soslayo a tus hermanos? Entonces, ahora, soporta el palo en la raja, que tanto te gustaría, a ver si te empujo el lingote. Lamento que extraigas de mis arcas esta dulcísima embestida, pero yo funciono como mercurio sobre vidrio. Por eso, envío los reflejos a quienes quieran encandilarse con la mierda que te infecta. Ahora, también podrás divertirte mofándote de este cantito y negar el poder que tenga. Tu suerte es contar con las impresiones, pero yo tengo las expresiones. Y no te figures, asimismo, que este móvil es homofóbico, pues la humanidad, para mí, es una sola. No compro el perspectivismo rasca que venden los hombres y mujeres de la tierra, ya que todos vivimos bajo las mismas estrellas y bajo la misma muerte. Por tanto, y por tonto, ensaya algo de espiritualidad y deja el descarrilamiento de tu tren, cuyo chirrear, dices, te hace llorar mares de melancolía.
Ahora bien, a las musarañas, sanguijuelas y hienas arrójalas del nidal infecto y danos algo de luciérnagas y crisálidas, porque de moscas, harto el mundo, tú mundo. Por lo demás, los “mártires”, hijos de las madrugadas sangrientas en que los cumas se vengan, no representan más que una fracción idéntica a muchas otras devastaciones de la tierra. Así que, si quieres exponer sus pobres vidas, perdidas en las mascadas del poto famélico, financia un circo o consigna en el Timoteo. Al cabo, nadie niega tu talento y la delicia de tus salpicones, no obstante, debas comprender que es necesaria la humildad. Y si te parece cristiano, ni siquiera Nietzsche podría infundirme una rebelión contra el Maestro del Misticismo. Si tú lo quieres, entonces desiste de tu pantomima y acaricia a tus hermanos, independientemente de que no te presten el pucho que te quema a la sola mención.
Consecuentemente, te ex_horto a que despiojes la peluca con que quieres disfrazarte de señor de las letras, a que no acuses a tus hermanos de aprovecharse de tu nombre y tu influencia, porque tú —aparentas— eres la reivindicación de los pobres y postergados. ¿Adónde la vio, hermano? Si yo lo conozco en síntesis y sé que siempre quiere sacar un lácteo en ganancia, cosa de acortar en algo los días desnutridos que vive por amariconado, en el sentido de déspota y pedante. Aquí, estoy, en el CDP 20 de Correos de Chile, capeando hora, computadora y tinta para que usted sepa que hay alguien que le pide un centro. Y no se ofenda porque lo tratan de marica, pues usted mismo sabe sacar provecho de tal término, haciendo irrisión, cargando la balanza a su favor en los escenarios, cierto del cosquilleo que los “machos” chilensis experimentan ante la idea de un roce masculino. Buena cosa sería, en cambio, que nos deleitara con su simpatía y las cosas geniales y alegres que tiene, único motivo por el cual yo quise acercármele. Y no crea que yo lo leo, pues la única impresión de sus escritos me la llevé de la lectura que hizo alguno de sus amigos, cuando nos sentaron frente a una porno y usted me invitaba a sacarme los zapatos, llevando su manita desesperada a mis rodillas, cosa que no va conmigo, porque no va, y no porque sea homofóbico. Esta es mi forma de recuperar la energía que usted me roba cada vez que le he hablado y persiste en dárselas de Divo. Bueno, usted dice que me conoce y que le molesta que yo me crea el Mesías: aquí vea que soy muy transparente y, si lo aburro, problema suyo. Veo, en todo caso, que nuestra conexión es abortada, e imposibilita una reciprocidad de aprendizajes. Sí, creo que todos los seres pueden enseñarme algo y les agradezco, pero a usted, mi hermano, a usted…
Y así, hermano, si alguna vez vuelvo a encontrarlo, no se arriesgue a que se me salga el indio y lo empapele con una coprolalia que no va gustarle, tanto como a mí no me ha gustado su cara de torero, porque la cornada puede calarlo. Al fin, la única razón por la cual usted no me cotiza es no haberle dado una chupadita de loly…

hasta rematar la fe

Quisiera escribir las razones que definen mi infelicidad. Explicar las motivaciones que dan forma a este rostro mal tallado por la experiencia. Deseo describir el rictus que da crédito a este negocio de existir para la desgracia. A veces creo que se debe a una falta de complacencia. Tal vez, si tuviera los medios para hacer lo que me gusta: disfrutar de la belleza en todos los planos de su fisonomía. La del paisaje o de la mujer. (Ya sé, demasiado heterosexual, pero fervoroso de la buena vieja). Quizás, el ser reconocido como el mesías. El salvador. De manera que ellos dijeran “ahí va”; pero entiendo que es de farandulero. Acaso sea —aparte de querer ser un galán o un gran resolvedor de males—, el saldo atávico en nombre de las leyes. Sin duda, la muerte tiene que ver, el miedo tiene que ver. (Esta frasecita se ha tornado nominal). No hay lugar a contraversiones: la incapacidad de concretar los mínimos impulsos hasta rematar la fe; carecer de deseos puros, aunque para algunos la sola palabra induzca a pensar. Ahora, ahora mismo mi rostro refleja la amargura infinita. Es el cuento de “adelante”, continúa, deviene. Y si no ha habido forma de consolarme en las aguas de la alegría y navegar por corrientes positivas, es porque elegí bucear. Pero no en paz al modo fetal, sino consciente del terror sofocante, perder el cuerpo en un reblandecimiento, una podredura. ¿Y cuál sería la razón medular en torno a este concepto? La rebelión. El combate contra uno mismo. En detracciones procaces complazco al jumento. Va mal herido y respirando toxinas. A la deriva, en un sembrado de cabezas, enormes plantaciones de cabezas (fea palabra). Pero la sencillez indomable limpia a su hijo de esa fuerza sin nombre, que asiste a las personas con innumerables pruebas. A cada momento, la prueba evidencia una rebelión y demuestra el escepticismo. El motivo del quebrantador, pero no del quebrantahuesos. El triturador de la eternidad, con dientes sardónicos, grabando el bajorelieve del guerrero vencido. El miedo, esa energía que pinta en cualquier cuadro una dama encadenada. Pero, la verdad, soy yo el convicto y yo el pendenciero. A raíz de esta situación, el día se convierte en pena. En amargura y tristeza, con leves concordancias de melancolía y descensos a removimientos telúricos. Desbarranco de un prisionero que jamás entiende el motivo de su centinela. Se obstina en botar el día al tarro de la especulación. ¿Cuál será el caso?

Impulsos hacia la perfección

Caballero

Intente dividir uno por todo lo que existe

No alcanzará para tanto

Apenas un gajito para usted

Como quien entretiene a un niño

¿Qué lo impulsa a pensar que puede abarcarlo todo?

¿Por qué se lamenta todo el día?

Cómase ese arroz con leche terrenal

Y acepte lo que tiene

¿Por qué se arranca a esos lugares que no son suyos?

¿Quién le ha dicho que debe llevar su nariz tan lejos?

Nunca podrá oler lo que no está vivo

Confórmese con una florcita roja o un pájaro

Haga su planta de movimiento y ubíquese

Con tantas obsesiones no habrá un punto de vista

La muerte viene corriendo bala

Encienda unas velas detrás de un cristal azul

Y siéntese a mirar qué bonito

Dese cuenta de que su vida está en el cuarto

En la cocina prepare un bistec

Y duerma

Pero cuando se dé cuenta de que todo lo que hace

No lo representa

Y no sólo no lo representa

Sino que usted llega a sentirse mal

La verdad será ésta:

Lo que quiere hacer y piensa

Se le ha ido inexplicablemente

Por esos tubos sin fondo ni remedio

A un par de platos de papas fritas

Y a un amor falsificado por fatalidad

Porque en el fondo

Siempre se ha visto sangrando

En cosas de amor o familia

En cosas del mundo

Entonces caballero

Llévese con calma

Córtela con tantos aspavientos

Que el escenario está hecho aquí

Y es para que comience a representar

Pero deje al Infinito el papel principal

En Éxtasis

La forma extrae la esencia

Los remolinos del ajenjo explotan

Sube a la música

Y danza la angustia

¡Qué nunca venga la risa!

Amor: no sé nada de ti

Aspavientos degenerándose

¿Estoy aquí?

La poesía tiene corriente

La mujer es poesía pero

Experimentan conmigo

Sufro Oh alma, pena

La vastedad de lo dicho

Estoy en la noche

Los duendecillos asoman de su pozo

Y rayan

Oh gracias amigo

Quedaré contigo en el desierto

En el corazón esférico de dios

Soñé con espejismos

Divulgo la ciencia de mirar

Los senos en la nuez

Estaré en los ojos de un gusano

Viendo seres como dioses

Dormir para no descansar

Agujerear el sentido

Y colgárselo al cuello:

Péndulo de miedo

La lástima calcificaba los huesos

Hace un tiempo ya no

Cuando el amigo de mi desierto

Reconoció magnífico calor

Arena solitaria y brillante

Genial: he visto mi demonio

Frunce demasiado

Y tiene injertado un triste

Ah pero esta noche

Después de la danza con el miedo

Me sonreí

Y vi que estaba bien solo

Chispazos

En noche Más berenjena autócrata Saludo a un níspero vivificándolo Sugiero deponer el pasmo y las glorietas malvas

El capullo enhiesto santifica los crespones

Menos fornido el casco en el entrecruce viejo

Horada un fresno y aparta mente Hechiza al candelabro

Locura veo Charlatanería acaba rufianes cóncavos

Utriculturas de la tergiversación La gallinácea Yo veo

Oh sí yo veo los caudales Picazones labiales se reeducan

en plegaciones automáticas Música eterna bien a la criba

al arnés Hechura mística de un callo payaso

Aboca la comisura Y su confitura destete

Ahuyento un páramo Un robo Una iconografía

Los destiles mordaces en las fulguraciones

Cuyo vómito encesto aladino y mortuorio

Floto ayayay en la canela arrocesca y el puma

Vino espumarajo el viento trino

Y al despertar nada nada sino sino

Yuyos y libraciones de un descuelgue

Una lectura mal hecha trufa pelota auquélido

Mata barata la casa pata el amigo pelado el bello muerto

La envidia de los predicadores al bigote decimonónico

Exclusas bagatelas novias taurinas melcochas de chocolates

Nunca nunca así efluvie la tromba el titán chapucero

Miedo pusilánime y aesclerótico

La tos vulpeja el marasmo patrio la fruición del cabello gótico

La pullidora haz algo haz algo el caballete gramático en bruces pedagógicas

Duende el cabezala la agonía algo siente mejor el callo o calla

La maromática fluctuación paradigma del peso la vitualla y el escaparate verdusco hecho “plubo”: esto no esto no es pacatería

Y el símil de lo mismo

Etrusco cormorán ave busto otra vez el cachito y el rabillo alucinante pues caballo y prusiano siempre ha sido y molido vuelvo a cavar cava la mansa deja el determinismo las abuelas serán

Llueve el verduresco plantal lava tina estentórea el archiduque me atribula y entre ojos cejo Yuyos otra vez quién sabe de Petrohué y dibujos y animados Oh señoret aquí me trago un huaso y la muerte

De gato paisano y burla maltrecha hallazgo a qué viene el yoni el yoni Puf! Resurjo indómito imborrable y grazno por un triunvirato

Quién el par sosiégate abuela papá mariscar en el chezo befo

Noooo no es ululario ni peruano es toda enfermedad de España

Jugando en la luna de los abandonos qué falta de pretexto

Ayune oiga… los folículos pantuflean en la niñez austral

Astrolopitecus Yo sé que mal mal que mal estoy bo/que/ ando

Pero se aburra el borrón la perentoria el arsenal enchufe el chuzo

So chua ¿Ve que todo cabe?

Las castañas moriscas aluvian el retrete entretenido pelusa bovina hermana tan grácil fallando en los sueños pero te amo

Auxilie las manos tríos no Gracias el cabello ¿Erusco? ¿Qué es?

Lámina lámina lámina Acacia la hechura volcánica ¿apesta?

Yo no a mí tampoco

El mail vizio de Américo Vespucio Oh el aeropuerto perto de mí

Ojival la herbaria arborescente Aquí qué bonito: trabajo obstinados delincuentes esclavos de las cajas El correo buaaaaah

Mejor hechizo soy bobo soy bobo el pelusa mística

Mastica apenas el zoromorfo abuelo de clan ayuno del pan ácido

Ecuestre y una fuga de mal niño guardabajo pío pío del bosque negro

Y la distancia al cabo de los bueyes y somníferos en el diapasón mortuorio y el amor balance balancea saco saco sacro mejor no coprolalia no ni gerundios encabalgados ni un poco de conexión

Voy a llorar voy a llorar en la guata pelá y las deformaciones articulares

La señora depiladota un incendio y el poder je je el poder que no es de los transgresores de los Andes Alpes Ay soy tan inocente

Y la vuelta de la hoja me duele Arisca la cava Ay parientes acaso gordinflona

Abuela te pareces de colgar el fuste Los insectos a la luz y de allí la sombra cardenal los suspiros el cabello mal tendido Correcciones falsedades Hierático es el tordo el puerro vende exquisitamente viejo todo en derredor y alrededor más pero más viejo que lo barnechea ¿Y las argentinas? No sé no sé Usé el cadmio sin saber manejar y la suciedad antaño el piñén de happening

De solidificaciones taurinas en las ananás futuras La candelaria avaria

No la virgen escueta y las arcadas de la ilusión añoro el fresno pretil

Ahora qué… sanguinario el chiquillo pillo Uf la casuística el pelmazo

Dosifica el fuelle de los heridores rencorosos porque chapoteé chapoteé como uso en desuso vocé entendé Y las cañerías subentienden el periastro de los gañanes engatuso los dedos ya basta Hay truculentos En qué creer en qué Enclenque tu discofia ¿Qué es?
Otra vez Bueno bueno es aburrido y fornido Ahuyéntate que soy fin del pleito Adiós

Vagidos

Máscara de palo
(La desesperanza
Enfada al tallador)

Tropel sin ley
Exige deprecaciones
Cirios y buclés

Escarba calavera
Juegos macabros y erosivos
Giros monótonos
a una estrella

No quiero oír más:
Taladran mis huesos
No quiero confabularme con otros
Y emocionarme burdamente

Quiero una y otra vez
Boca cosida
Oídos cauterizados

O quiero vomitar karma

Me exigen sople e inhale
y no hay aire

La alegría se prostituye
Un mazazo nos amortaja

Me distiendo fácilmente
En labios de bambú

Tan falsos cadáveres hacen escarnio
Y nuestra arquitectura se desploma

Sus columnas ostentosas me dan asco

Se enlutan
Suplicando monedas y ágatas

Diezmados
Quieren la misma ostentación

Caníbales roban vísceras
Quieren verse monos
En junta monacal

Saquen a esa tropa inmunda de los cielos

Voy comprimido en cartílagos
Aquejado de estrellas y pasmosos requiebros
Sin creencia
Sin ley

Ay
Lejos del sol
Pequeña burla cada día

Tampoco me bajen al solo valor carnal
Algo pregunta por mi cuerpo

Yo mismo me suicido obstinadamente
En la recámara
Y vigilo en cenizas mi última procesión

Por favor
Ya nunca volveré
Por eso déjenme en paz

En Santiago, Enrique Mac Iver 22 D.513
Jueves 30 de noviembre de 2006- 01:37:48

Buti

Escuchando Flamenco

"Amantes que en el recuerdo se siguen enamorando. Ay, Ay, a otros van encarnando". Un día me vi envuelto en tinieblas, buscando al duende. La mancha del amor se quita con otra verde. Se busca belleza en soledad, una laguna donde refrescarse. "Si tú no tienes soniquete, para qué te metes". Ahora busco mi soniquete. Dudo cuando escucho al corazón. Tras mi duende, sospecho que busco algo que no alcanzaré. Después de correrel río, buscando pájaros mensajeros, hallé aves extrañas. Aves que no son mías. Aves devoradoras. Y busco en el humo, en los desgarros flamencos. Me fugo de las multitudes y ojalá la música no me coma. Ojalá quiera conmigo. Soñaba todos los días con grillos que me sujetan. Cuerdas que me atan a enormes vapores sin puerto. Antes vivía igual. Por eso, llego hasta aquí. Intento liberarme de mis ataduras. Así como me amarré, ahora intento desatarme. ¿Ustedes saben cómo lo haré?
Debería comenzar por los amantes, viajeros asustados girando en torno a una semilla. Olvidados por la boca en la historia de la perfección. Probaron la miel, abrazaron árboles. Después se perdieron en el bosque. Tuvieron miedo y sed. Decidieron que siendo hermanos salvarían mejor el tiempo. Después del incesto y la proliferación, extendieron su amor a la familia. El fruto del amor los llevó a comprender el libro. El que se escribe gracias a la experiencia del dolor. Y fueron tomando el amor como una enseña. Jamás comprenderé la matanza. La gran matanzaquediezma ala humanidad. Aunque me silencie la muerte, hay un grito eterno. Nos han permitido estrujar al placer de los ritos. Y ha quedado la belleza por suerte de nuestros antepasados. La misma suerte que corremos todavía. Y hay una suerte adversa cuando la olvidamos.
Por los que murieron amando, la muerte se acabaría. En cambio, ascienden para olvidarla en la vida suprema. Un predicador de la vida y de la fuerza abrió el pánico entre los seres para llevárselos al demonio. Pero no creo en dioses terrenales. Mucho menos en los seres humanos, cuyo amor está viciado por la impostura. Hay una corriente disponible para salir de la ilusión. Abrir la mano y tomar otra. Primero hay que tomar la propia y hacer palmas...